
Hay algo en su ritmo
Que parece ser del perro vagabundo escombrando las calles por un hogar
El escape de aire detenido, agentivo y dedicado a sola burbuja distante de la sirena
Librando su baile durante noche delicada, pequeña y madura
Los ojos del mar lloran a plena orilla terrenal arrullando su alegre canto y destituido regreso


El estuco muestra su descarapelada inocencia entre cobijas escritas por su protesta
cual descubren los desconocidos
El soldado se queda desilusionado con mitos de su patria enlodada bajo las suelas de botas en marcha hacia sueños desplazados
En marcha, sus marchas, la maldita marcha que sigue
Proviene ser visitante
Con ternura calma y amor ardiente brindando las bienvenidas a los ritmos de algo