
El sueño
se queda
colgando
sobre los rieles de la cabecera matrimonial
neuronas plásticas modulándose como aves silvestres
enjauladas en distintas casas corporales.
Nocturna y fresca mejilla
rojiza con olor de canela
se
derrite sobre la perrilla
bronceada ante el
amanecer.

El sabor de caricias remotas y culpas calladas
derrumba las huellas frágiles
que el tiempo desbarata.
Lengua sin palabras asomadas sobre parpados
que brindan su transpiración de colores
hacia el espacio de un encuentro
desconocido.

No hay olor sin
el intercambio
sensual del testimonio vivo
Respirar cuesta cuando el latido busca quebrar el encierro del pecho
Marcando el ritmo hacia una fuga
pendiente en este acuario de
células ambulantes
Sin descanso, sin esfuerzo,
sin censura
se quedan

Detenidos, abandonados,
se quedan
Aguantando,
se quedan
Aquí se quedan
con su afirmación
y
aún
se terminan…